viernes, 2 de septiembre de 2016

Roberto Esposito


El dispositivo de la persona

"Lo que es sagrado, muy lejos de ser la persona, es lo que en un ser humano resulta impersonal."
Simone Weil

La obra del filósofo italiano Roberto Esposito ha ganado, con justicia, un lugar cada vez más importante en la filosofía política contemporánea. Sus reflexiones en el campo de la biopolítica son acertadas y originales. En este taller de corta duración, nos proponemos trabajar sobre El dispositivo de la persona, uno de sus últimos libros traducidos al español.
             La categoría de “persona” no es simplemente un concepto filosófico, tanto la teología como el derecho la utilizan. Es la que permite distinguir y jerarquizar a los seres humanos según sean completamente personas o estén en camino de serlo o, peor para ellos, nunca puedan acceder a ese status. En la doctrina cristiana se argumenta la necesidad del gobierno del alma racional por sobre los excesos del cuerpo, imposición, control, dominio de nuestra animalidad. El derecho romano es el que ha estructurado de una forma más acabada esta relación de dominio. Hijos, esclavos, mujeres, eran algunos de los que quedaban fuera del dispositivo de la persona y, a su vez, ayudaban a constituirlo como tal. En la tradición filosófica liberal (John Locke), por ejemplo, la persona no es un cuerpo, sino que tiene un cuerpo, es decir que este sometimiento sigue funcionando al interior del propio hombre. Problematizar el concepto de “persona” es realizar la historia de un sometimiento y explorar a la vez algunas vías alternativas.
Roberto Esposito propone comenzar a transitar los caminos que nos conducirían hacia una filosofía de lo impersonal. Por supuesto, no está solo en esta dirección. Nietzsche y Freud fueron grandes deconstructores de esta filosofía de la persona. Pero fue una mujer, Simone Weil, la que a juicio de Esposito mejor supo ver y denunciar el problema principal de la cuestión personal. La indisoluble relación entre persona y posesión (y disposición de lo poseído) que está funcionando ya en el derecho romano. Explorar entonces el camino de una filosofía de lo impersonal implica sumergirse en los problemas que el cuerpo y la vida nos plantean, en lugar de pretender desde el dispositivo de la persona, poseer, dominar y utilizar esa vida. Esto es lo que Esposito plantea al hablar de una “biopolítica afirmativa”, una forma radicalmente distinta de pensar las relaciones entre vida y derecho.

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